ATADITOS (2014-2015)

Fragmento de Sofía González Bonorino para ATADITOS

Respirar el leguaje de Ataditos es sentir el cuerpo trunco, la caída, las posibilidades infinitas de lo que permanece en algún rincón de la memoria, imágenes  quietas, poderosasentre muros de piedra.

Estrin no se resigna. Se hunde en un río que duele, el mismo en el que el sol cae, instante único que la poeta  quisiera arrancarle a la tarde, guardar para ella sola.

Pero viva como está, siente palpitar el tiempo, esa incomodidad necesaria, esa atmósfera nutricia en la que escribe y existe:

Tiempo conmueve

La pregunta otra vez

Estrin se aproxima, dice, como si no pudiera otra cosa.

Porque de la verdad, también, se trata.

Va yendo desde el lugar siempre equivocado, desde su revoltijo de mañana, desde esa luz, desde la tristeza de lo que sabe perdido.

Las imágenes me golpean: el cactus enfermo, que el poema asocia a la basura. Nada más terrible, pienso, que la indefensión vegetal de esa planta guerrera.

Penas en los ojos. Y el alma,que balbucea en imágenes, y  aterra.

Cambiar los ojos para ver lo mismo

Mismo sol para misma mentira

Los poemas chocan, a veces, con la piedra.

Las perversas formas de la naturaleza, ignorantes del tiempo y sus segundos, emparedan la vida.

Del otro lado piedras

Sueños

Ataditos dice pérdida. Ningún talismán nos protege de las horas, de los surcos que nos van dejando en el cuerpo. Para petrificarse después, como caminos muertos, que no van a ningún lado.

Palabra va y viene

Atadita

que ni una imagen

ni un consuelo

sostienenal desespero

Laura es testigo de ciertos días de mayo, días que atormentan. Lo irrepresentable de ese tiempo perdido, de ese sol, vuelve, para quedarse,  en el poema.

Y en donde todo fracasa, la memoria se escribe.

No está en la escritura de Estrin esa totalidad que me envuelve como una madre nutricia.

Avanzo a los tropezones, con angustia, me corto en frases inacabadas, me pierdo el sentido, me rescato en  formas y sonidos.

Lectora, me fragmento en mil pedazos, como los rayos del sol a través de un lente del siglo XIX. Soy, también, esa mañana que se desanda en calor.

Y no hay posibilidad de ilusiones, de engaños.

No digan

no hablen

ya dijeron y hablaron

Entre jazmines y perfumes de magnolias, Ataditos me absuelve de lo inacabado, con ese decir que dice lejos, otra cosa, siempre.

Y el dolor es la exclusión.

Quedarse, aparte, con el incómodo saber a cuestas.

Que es así

cosas que son así

Ella  se cansa, y las palabras la llevan a sostener paredes, para darles la espalda… El moho de lo repetido queda del otro lado.

Hay en estos poemas algo del lujo del exceso:elporque sí, por nada, por puro gusto.

anillos de ojos mojados

anillos

anillos

Desesperada, femenina, irreverente,  taconea el tiempo.

Y el dolor, el de siempre reencontrado, el que se dice en dos líneas:

Invierno muerto

otro invierno.

Marchar de día

LA TRISTE

menguante

las estaciones reptan

tienen la boca llena

del polvo de la derrota

a merced de todo viento

se desvanecen

qué se hizo

de mi voltaico corazón?

II

mis miedos

mis humillaciones

las injusticias padecidas

como si nada

implosionan

mejor que nadie

las arterias

saben

III

soy

memoria de una brasa

en el patio de santos lugares

mi abuela juntaba la ceniza para limpiar frota que frota

las ollas para pesaj

MUNDO, MUJER DE MUNDO

lo más:

caireles

boquilla larga

mozos de frac

terciopelo

desde piernas larguísimas

enfundadas en medias invisibles

con traje estrecho

de tajo profundo

y espalda descubierta

hasta el delicioso coxis

quien no lleve esto en su maleta

que no se atreva

ser mujer de mundo también supone

un cariz peligroso

que incluye

ruleta, doble juego

aguante del bourbón

escalera caracol

espionaje

música

con voz de franksinatra

de fondo

y no ver amanecer

por la mano estirada

hacia el tubo vacío de seconal

hay carnes en blanco y negro

que son enemigas del tecnicolor

Franck Venaille. Réquiem de guerra

Franck Venaille es uno de los grandes poetas franceses de nuestra época. Murió cuando terminaba de corregir las galeras de su último libro, L’ enfant rouge. El título que presentamos, traducido por Lucía Dorin, presenta a un Venaille que con lucidez de moralista, intenta explicarse el dolor que lo constituye.

Franck Venaille (1936-2018) Premio Goncourt 2017. Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa 2011.

Es que la vida es una guerra, una guerra contra sí mas que contra los otros, – afirma Gérard Cartier en su prólogo– en la que hay que sostenerse en el dolor pero sin arrodillarse hasta la “última toma de decisión, cuando me será dada la orden que espero y temo desde hace tiempo, mucho tiempo: Alto el Fuego”.

Los Años Argentinos

“El poema hay que irlo a buscar”, suele decir Luisa. Y vaya si lo ha estado haciendo desde ya hace más de 50 años, con una exquisita erudición y su infatigable carácter de exploradora de la palabra. En Futoransky se condensa lo más argentino de la lengua española y lo más universal de las tradiciones literarias, una suerte de Arca de Noé de nuestra poesía, un delicado ejercicio de equilibrista entre lo arltiano y lo borgeano.

En estos primeros poemarios —“mi catedral de ruinas”, como los define— vemos también un componente esencial de toda su obra: la música, algo que viene con ella desde los tiempos del Conservatorio Municipal de Buenos Aires con Cátulo Castillo como profesor, así como de su pasión por la ópera. Junto a esa melodía, a veces explícita y otras secreta, que articula sus poemas, se despliegan diferentes registros lingüísticos; van del hablar de los arrabales y su Santos Lugares natal a un lenguaje más lírico y elaborado, y que provocan en el lector una sensación simultánea de intimidad y extrañeza. Su permanente andar por latitudes y decorados lejanos le ha permitido encontrar los pasadizos para decirnos aquello que se encuentra en lugares a los cuales no podemos acceder desde la prisa y la ceguera.

Mariano Rolando Andrade

El primer ejemplar de este nuevo, hermoso, necesario libro de poemas de LUISA FUTORANSKY, que reúne los cuatro primeros títulos de su poesía, ya está en manos de Fabián Banga, nuestro común y dilecto amigo.

Paredes del Conurbano: arte, política y territorio (Alto Guiso nº 3)

El Conurbano es un concepto complejo que excede las delimitaciones espaciales y está cargado de sentidos relacionales e históricos. En este se tejen identidades, y se presentan imaginarios que encuentran, en este nuevo número de colección Alto Guiso, un lugar para pensarse.

En el presente número hemos intentado indagar las dinámicas del conurbano a través de las marcas en sus paredes. El resultado final ha sido un texto desbordado de significaciones que sólo es una puerta de entrada a un laberinto de voces y experiencias, a través de las cuales habla el territorio.

Desde el grafiti, las pintadas políticas partidarias, los murales y los esténciles, podemos leer un contexto de simultaneidad que dan forma a una narrativa visual cargada de sentidos.

Hemos en este número, como en los anteriores de esta colección, agregado una sección de poesía que creemos representa producciones significativas de lo que se está haciendo en nuestro territorio.

Las/los editoras/es

Versión Amazon en print y kindle.

Gertrudis Chale, pintora de los suburbios y de las montañas. Gloria Lisé

Afirma Andrea Giunta que la historia del arte fue escrita desde parámetros patriarcales. Pero en la actualidad el giro copernicano de la revolución feminista revirtió esa tendencia crítica dominante y se consolida una justicia poética que visibiliza a artistas mujeres. Gertrudis Chale, pintora de los suburbios y de las montañas, de la escritora Gloria Lisé nace en este contexto epocal que tuerce el “destino manifiesto” de la subalternidad de género en todos los ámbitos.
Con mirada lúcida y espíritu sororal, Lisé viaja a un pasado próximo para desentrañar la vida y la obra de esta notable judía austríaca nacida en 1898 y fallecida en La Rioja en un accidente de aviación en 1954.
Chale, integrante del “Grupo Tartagal“ -que reunió a afamados pintores entre los que se destacan Carybé, Preti y Brié-, compartió el deslumbramiento por las vanguardias que operaron como zócalo estético al que trascendieron, fundando una nueva comarca de Belleza y Verdad.
Si bien Chale eligió el motivo indígena y el paisaje del norte argentino para gran parte de su producción, son los rostros, las figuras humanas, el drama de la pobreza, los que hegemonizan su obra. Su pincel redime del olvido y la muerte a “los condenados de la tierra“ y los inscribe en la perennidad de trazos, colores, formas, climas, que su sabia y amante mano supo tejer como tapiz testimonial legado a las generaciones futuras.
Acerca del proceso de retratar a mujeres y hombres de la región, Chale nos dice: “Trato de captar una fracción de su realidad contemporánea. Un cuadro debe inquietar y hacer pensar“¿No resuenan acaso estas palabras suyas como las de Kafka cuando este escribe “una obra de arte debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro“?
El texto de Gloria Lisé reafirma una vez más su vocación por “el deber de memoria” ya presente en su narrativa y biografías. Su diálogo con Gertrudis Chale, fruto de una exhaustiva y rigurosa investigación llega arropado con el innegable talento literario de su autora, lo que vuelve a esta escritura una referencia insoslayable para quienes anhelan conocer la excepcionalidad de una vida y una obra que respiraron al unísono, en perfecta coalescencia.

Teresa Leonardi Herrán

Androides, Golems y Prometeos en la era de la razón

Fabián Banga

La figura de los androides en la literatura se concreta mucho antes de la aparición de los autómatas mecánicos. Inclusive, esta representación va más allá de la aparición de la torpe figura antropoide y metálica del siglo pasado. Los androides son figuras y creaciones que nos llegan desde tiempos antiguos, desde mucho antes de la aparición del Golem, y dialogan con ciertos procesos sociales y de creación que hablan mucho más de nosotros como sociedad que del mismo artefacto.

Los androides son tema esencial hoy en día. En una sociedad donde entidades como Alexa, Android o Cortana se vuelven parte integral de nuestra vida cotidiana, analizar la imagen de los androides propone ir hacia un espacio de inmediatez práctica, en lugar de reflotar ideas recónditas y fruto de la ciencia ficción. Fabián Banga, expresa en Androides, Golems y Prometeos en la era de la razón que estas entidades expresan elementos propios de ciertos imaginarios ya presentes en nuestras sociedades, que refieren a paradigmas no tan nuevos sino primordiales en nuestra construcción de la realidad.

Autos y aviones inteligentes, que se manejan autónomamente ya no son pasajes de una novela de ciencia ficción. Estas entidades colaboran y toman decisiones fundamentales diariamente en aviones, trenes, operaciones quirúrgicas, en el campo de la educación, de la industria e incluso, de la guerra.

Fabián Banga nos invita a abordar la representación de estas entidades en el imaginario literario y despliega en su análisis crítico, obras que van desde autores como Mary Shelley (Frankenstein), Isaac Asimov (I robot, Foundation, The caves of steel) hasta Ricardo Piglia (La ciudad ausente) y películas como Metrópolis (1927) y Der Golem (1915) entre otras.

(En librerías de Buenos Aires y en el mundo vía Amazon)

Marchar de día

Marchar de día
Futoransky, Luisa

Luisa Futoransky nació en Buenos Aires y vive en
París hace más de tres décadas. Su obra ha sido
traducida y publicada en inglés, francés, hebreo,
portugués y alemán. Partir, digo; La sanguina; París,
desvelos y quebrantos; Antología del Fondo Nacional
de las Artes; Inclinaciones; Desaires; Ortigas;
Pintura Rupestre son solo algunos de sus títulos
de poesía. También es novelista y ejerce desde
siempre el periodismo.
Luisa Futoransky recibió las más altas distinciones
en Francia y EEUU. En Argentina, le fue otorgado
en 2015 el Premio X Festival de Poesía de
Buenos Aires.

ISBN: 978-987-514-937-3
2017 | 14×20 | 94 pág.

Nostalgia

Nostalgia
Zwank, Fernando

Nostalgia es el título de una obra cuya tarea consiste
en desplegar la posibilidad de una reconciliación
entre la existencia humana y la presencia divina.
Desde los hitos poéticos del pensamiento
occidental, cuyos cabos aseguran los extremos que
tensionan el destino de la filosofía entre la alegoría
platónica de la caverna y los discursos ditirámbicos
de Zaratustra, y a través del Camino designado
por el descenso divino en medio de la noche,
las consideraciones filosóficas aquí vertidas se enderezan
ante todo hacia la esencia de la filosofía y
la esencia de la religión, hasta desembocar en la
mirada dirigida hacia el abismo de aquel hombre
doliente que, huérfano entre las ruinas interiores
que lo aíslan y dispuesto a enfrentar la travesía
nocturna de su duelo a la intemperie de su época,
valientemente avanza en silencio bajo el inhóspito
cielo de la muerte de Dios.

ISBN: 978-987-514-950-2
2017 | 14×20 | 280 pág.