Génesis

de Edith Covensky

Traducción del hebreo por
Luisa Futoransky & Marta Teitelbaum

Génesis

Recojo estrellas

Como palabras que ruedan

Con el beneplácito de la noche

La memoria del viento

Una estancia musical

Y una niña riente

Frente a la querella de las cosas

En el rumor de la jornada

La luna llena de Jerusalén

Y la nostalgia atrapada

En la red de un tiempo como éste.

Para qué me sirve

La santidad

Y las visiones

Y las cosas que se deslizan con mi firma

En una crónica otoñal

Profunda oscuridad

Mar pleno

Y un pájaro que separa las aguas.

Margot, la prostituta que leyó a Bakunin

Andrés Bohoslavsky con prólogo de Sergio Rigazio

El  río de mi padre

Hace poco estuve en el río, ancho y furioso

leyendo y tomando cerveza

en la otra orilla, un viejo con su caña de bambú

esperaba atrapar algún pez

y pensé en mi padre y en mí pescando juntos

si hubiéramos tenido tiempo, si esa ráfaga de muerte

no hubiese existido

luego, cuando volví caminando, me pareció verlo

apuré el paso, pero algo sucedió

lo vi correr y desaparecer en una esquina

ahora escribo sobre mi padre y sobre mí

y lo que pienso sobre ambos, lo que hubiéramos hecho

esas cosas entre padre e hijo

por la noche, reabrí el libro para continuar con la lectura

que había postergado aquella tarde en el río

el siguiente relato era un cuento breve

de un tipo que pescaba en una orilla y su hijo en la otra.

del Prólogo por Sergio Rigazio:

Salvo que seas poeta, las palabras no significan nada, dice Margot -y ahí nomás ya todo es bruma en las calles de la Tristeza y en los boulevares de la noche sin tiempo vagan Cristos, prostitutas que leyeron a Bakunin, pianistas de cabarets de puertos y astro-nautas que saben que nunca habrá poetas en la Luna. (continúa)

Cementerios: LA RABIA MUDA

Denise Desautels, destacada poeta nacida en Montreal, merecedora de los mayores galardones y traducida a varios idiomas. Muy habitualmente la convoca el diálogo con la plástica, como en el caso de este libro, fechado en 1995, y relacionado con la fotografía de Monique Bertrand.

El teatro y la caída


Terminamos siempre por hacernos a la idea del fin o de lo
inconcluso. De lo irresoluto, en suma. Peor aún, mal que
nos pese participamos en la caída de lo que difícilmente
podría llegar a ser algo más que un boceto. El catalizador
de su caída. Día a día, el boceto cambia, se altera delicadamente y como si nada fuera se le da un empujoncito, casi sin siquiera darse cuenta. Supongo que tenemos la costumbre de cerrar los ojos. Crecimos con la palabra impureza.
No se trata de una intuición filosófica o matemática ni
de una simple reacción química. Lo sabemos. El cuerpo se
expone, día a día se compromete. De una emoción a otra,
sus ángulos torpes

(fragmento)

El Ansia

Dos poemas, de la sección desierto

foto de Natalia Leiderman: Graciela Perosio frente al público

… “sul tappeto di vento del Sahara
Salone di belleza della notte, tutte le stelle appese.”*

Erri De Luca: Solo andata.)


el viento de la historia
tapete volador
que nos remonta
ardidos de añoranza
sin más patria que aire
esculpido de recuerdos
y manos surcadas
por rastros de creencias
granos de arena
de una clepsidra rota

cuando desaparezcan las coordenadas
y no haya mapa alguno
ni prevalezca un sentido de orientación
porque no podamos distinguir
arriba de abajo
acaso…
¿no será esa la señal –precisamente

de que comenzamos a entender?

ATADITOS (2014-2015)

Fragmento de Sofía González Bonorino para ATADITOS

Respirar el leguaje de Ataditos es sentir el cuerpo trunco, la caída, las posibilidades infinitas de lo que permanece en algún rincón de la memoria, imágenes  quietas, poderosasentre muros de piedra.

Estrin no se resigna. Se hunde en un río que duele, el mismo en el que el sol cae, instante único que la poeta  quisiera arrancarle a la tarde, guardar para ella sola.

Pero viva como está, siente palpitar el tiempo, esa incomodidad necesaria, esa atmósfera nutricia en la que escribe y existe:

Tiempo conmueve

La pregunta otra vez

Estrin se aproxima, dice, como si no pudiera otra cosa.

Porque de la verdad, también, se trata.

Va yendo desde el lugar siempre equivocado, desde su revoltijo de mañana, desde esa luz, desde la tristeza de lo que sabe perdido.

Las imágenes me golpean: el cactus enfermo, que el poema asocia a la basura. Nada más terrible, pienso, que la indefensión vegetal de esa planta guerrera.

Penas en los ojos. Y el alma,que balbucea en imágenes, y  aterra.

Cambiar los ojos para ver lo mismo

Mismo sol para misma mentira

Los poemas chocan, a veces, con la piedra.

Las perversas formas de la naturaleza, ignorantes del tiempo y sus segundos, emparedan la vida.

Del otro lado piedras

Sueños

Ataditos dice pérdida. Ningún talismán nos protege de las horas, de los surcos que nos van dejando en el cuerpo. Para petrificarse después, como caminos muertos, que no van a ningún lado.

Palabra va y viene

Atadita

que ni una imagen

ni un consuelo

sostienenal desespero

Laura es testigo de ciertos días de mayo, días que atormentan. Lo irrepresentable de ese tiempo perdido, de ese sol, vuelve, para quedarse,  en el poema.

Y en donde todo fracasa, la memoria se escribe.

No está en la escritura de Estrin esa totalidad que me envuelve como una madre nutricia.

Avanzo a los tropezones, con angustia, me corto en frases inacabadas, me pierdo el sentido, me rescato en  formas y sonidos.

Lectora, me fragmento en mil pedazos, como los rayos del sol a través de un lente del siglo XIX. Soy, también, esa mañana que se desanda en calor.

Y no hay posibilidad de ilusiones, de engaños.

No digan

no hablen

ya dijeron y hablaron

Entre jazmines y perfumes de magnolias, Ataditos me absuelve de lo inacabado, con ese decir que dice lejos, otra cosa, siempre.

Y el dolor es la exclusión.

Quedarse, aparte, con el incómodo saber a cuestas.

Que es así

cosas que son así

Ella  se cansa, y las palabras la llevan a sostener paredes, para darles la espalda… El moho de lo repetido queda del otro lado.

Hay en estos poemas algo del lujo del exceso:elporque sí, por nada, por puro gusto.

anillos de ojos mojados

anillos

anillos

Desesperada, femenina, irreverente,  taconea el tiempo.

Y el dolor, el de siempre reencontrado, el que se dice en dos líneas:

Invierno muerto

otro invierno.

Marchar de día

LA TRISTE

menguante

las estaciones reptan

tienen la boca llena

del polvo de la derrota

a merced de todo viento

se desvanecen

qué se hizo

de mi voltaico corazón?

II

mis miedos

mis humillaciones

las injusticias padecidas

como si nada

implosionan

mejor que nadie

las arterias

saben

III

soy

memoria de una brasa

en el patio de santos lugares

mi abuela juntaba la ceniza para limpiar frota que frota

las ollas para pesaj

MUNDO, MUJER DE MUNDO

lo más:

caireles

boquilla larga

mozos de frac

terciopelo

desde piernas larguísimas

enfundadas en medias invisibles

con traje estrecho

de tajo profundo

y espalda descubierta

hasta el delicioso coxis

quien no lleve esto en su maleta

que no se atreva

ser mujer de mundo también supone

un cariz peligroso

que incluye

ruleta, doble juego

aguante del bourbón

escalera caracol

espionaje

música

con voz de franksinatra

de fondo

y no ver amanecer

por la mano estirada

hacia el tubo vacío de seconal

hay carnes en blanco y negro

que son enemigas del tecnicolor

Franck Venaille. Réquiem de guerra

Franck Venaille es uno de los grandes poetas franceses de nuestra época. Murió cuando terminaba de corregir las galeras de su último libro, L’ enfant rouge. El título que presentamos, traducido por Lucía Dorin, presenta a un Venaille que con lucidez de moralista, intenta explicarse el dolor que lo constituye.

Franck Venaille (1936-2018) Premio Goncourt 2017. Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa 2011.

Es que la vida es una guerra, una guerra contra sí mas que contra los otros, – afirma Gérard Cartier en su prólogo– en la que hay que sostenerse en el dolor pero sin arrodillarse hasta la “última toma de decisión, cuando me será dada la orden que espero y temo desde hace tiempo, mucho tiempo: Alto el Fuego”.

Marchar de día

Marchar de día
Futoransky, Luisa

Luisa Futoransky nació en Buenos Aires y vive en
París hace más de tres décadas. Su obra ha sido
traducida y publicada en inglés, francés, hebreo,
portugués y alemán. Partir, digo; La sanguina; París,
desvelos y quebrantos; Antología del Fondo Nacional
de las Artes; Inclinaciones; Desaires; Ortigas;
Pintura Rupestre son solo algunos de sus títulos
de poesía. También es novelista y ejerce desde
siempre el periodismo.
Luisa Futoransky recibió las más altas distinciones
en Francia y EEUU. En Argentina, le fue otorgado
en 2015 el Premio X Festival de Poesía de
Buenos Aires.

ISBN: 978-987-514-937-3
2017 | 14×20 | 94 pág.

Luz, fragmentos de lo oculto

Luz
Fragmentos de lo oculto
Brossard, Nicole
Poeta, novelista y ensayista, Nicole Brossard nació
y reside en Montreal. Su extensísima obra está
traducida al inglés, alemán, español, catalán,
italiano, japonés, portugués, rumano, noruego y
esloveno. Es sin duda uno de los más altos exponentes
de la literatura francófona, pertenece a la
generación que desde 1965 renovó la poesía quebequense.
Desde entonces, ha recibido los más
altos premios literarios; forma parte de la Academia
y es autora de importantes Antologías de voces
femeninas así como de poesía francófona para
ser recitada.

ISBN: 978-987-514-944-1
2017 | 14×20 | 112 pág.

Ataditos

Poesía: Laura Estrin

Me presento yo Ataditos.

 El cariño de los tontos o de los maestros. Zelarayán y una vez Steimberg presentaron mis libros. Zelarayán me dijo lo que me decía Nicolás: “vos no sabés leerte, te leo yo”. Nicolás también me dijo alguna vez también que “yo tenía el barrio” y que porque pensaba en idish escribía enrevesado.

La conversación infinita que tengo todos los santos días con Milita Molina y Hugo Savino hizo que solo ellos hoy pudieran decir algo hoy aquí.

El poeta ruso al que le dicen poeta provinciano aseguró “Mis poemas son mi Diario”. De Ataditos, que tiene cuatro series de poemas (Ataditos, Anillos, Anillos y Sueños y Notas de poesía), de este libro de poesía, me robé el nombre para las lecturas que escribo en estos años.

Sé lo que escribo en mis versos. No hay muchos sentidos en ésto. Solo lo que quise decir y cómo lo dije. (Un cuadro no es sino lo que él quiere; no hay manera de mirarlo de toro modo que tal cual es. La pintura solo tiene un punto de vista; exclusiva y despótica: también la expresión es mucho más fuerte… el espectador, que gira en torno a la imagen, puede elegir cien puntos de vista diferentes, excepto el bueno. (Baudelaire)

Claudia me habla del Teatro de la Memoria, Ataditos recuerda a Luis Thonis, a Liliana Guaragno, a Noemí Ulla. Recuerda la falta de Irina Bogdaschevski, su potencia y la loca maldad loca de Nicolás Rosa. Ataditos los escribe junto a la sensibilidad judía de Bábel, un shlemazzel que carga con el peso del mundo, junto a la genialidad de ponerse y escribir de Tsvietáieva, junto al superlúcido y justísimo decir  de Shklovski y parafrasea mal un verso de Ajmátova.

 Ataditos es la casa, el sol, la vida “ceijijunta”. Porque las palabras van juntas para que alcancen.

Atraso, atraso. La poesía no se vende: ¡¡A quien le importan nuestras cositas?? Mis versos son grito pelado, carne viva.