Haciendo un poco de historia

Editando desde muy joven, después de una áspera relación de trabajo con Siqueiros, recién en los 40′ Gregorio Schvartz (1913-2001) decide sentar las bases de la editorial Siglo Veinte y sus inolvidables colecciones: La Rosa de los Vientos, Psique, Dédalo, La Pléyade, Central, Cronos, Leviatán. Sus libros recorrieron toda América y España.

Fue el primer editor en castellano de Céline, Aron, Simone de Beauvoir, Burroughs, por nombrar sólo algunos de sus autores. Sus traductores, gente como Alfredo Llanos, Aníbal Leal, Leonor Calvera, Ricardo Zelarayán, Hugo Savino.

Además, fundó la emblemática Librería Fausto, de Corrientes y Talcahuano. Sinónimo de buena literatura, de reunión. sinónimo de calle corrientes. Allí trabajaron futuros escritores y filósofos como Germán García, Luis Gusmán, Luis Tedesco.

Griselda Gambaro lo recuerda afectuosamente, de pie, en medio de la librería, cada tarde, entre las seis y las siete.

La poderosa inteligencia de Schvartz se veía subrayada por un sentido del humor igualmente vigoroso. Observador agudo, prefería la conversación en la mesa de café.

Amaba las imprentas como quien lleva tinta en las venas. Así conoció a Bernardo Kordon, a quien lo unió una larga amistad, de cafés cotidianos. Juntos hicieron las revistas TodoCapricornio. Dicen que las carcajadas eran proverbiales. Es probable que más de un cuento de los muy porteños de Kordon, haya sido inspirado por él. También fue amigo dilecto de Juan Andralis, de la imprenta el Archibrazo, sede porteña del surrealismo.

Ya grande, en papeles sencillos y con birome, anotaba ideas sobre las que trabajaba una y otra vez. Así nació el Viejo Bribón y sus reflexiones: “Hay derrotas que son honrosas victorias”; “El mundo está infectado por una doble moral “.

Uno de los placeres que más gusto le daba era su antigua costumbre de llegarse al viejo café, sentarse y saborear lentamente sus decisiones: un ceremonial privado que le era indispensable cumplir.

Apasionado por la política, en 1983 Goyo celebró la recuperación democrática refundando la editorial Leviatán. Por iniciativa de la historiadora Hebe Clementi, constante compañera de su vida, hoy continuamos editando, su hija Claudia y Gerardo Manfredi.

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