El Formosa

Entre sus múltiples acepciones, Formosa es un barco que traslada inmigrantes, una provincia, una promesa, una canción. Siempre en los márgenes, generando poesía con generosidad, la novela de Luisa Futoransky implica también múltiples miradas, maneras de sostener el mundo, dialogarlo y encarnar los muchos nombres que la sensibilidad y la inteligencia, la diversidad de intereses y el talento para cumplir objetivos le vienen destinando.

El Formosa además es una cita con los 60: la mejor flor. La música, la época, la lucidez y el fracaso: porque el éxito es siempre una instancia ajena para el íntimo cabalista que hay en los tantos nombres que domina Luisa Futoransky en El Formosa: Luzdivina, Lagor, La Fuerointerno, Pichi… un estremecedor abanico de primeras personas, sin perder nunca el hilo ni la pasión.

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Viento Agrio

El narrador de Viento Agrio desde su estadía en París rememora sucesos que marcaron su vida en la historia preguntándose cuál fue su lugar en ella y qué incidencia pudo tener. Se trata de un coronel cuyo padre fue muerto por Urquiza en el feroz combate de India Muerta y que se promete vengarlo en el período más desconocido de la historia argentina, que va desde Caseros a Pavón y que hace a la dramática constitucional que coexiste con la historia misma.
Poco a poco, el narrador va deponiendo su odio al descubrirse parte del juego de las facciones, llega a respetar a Urquiza y lo ve transformarse en un político más entre otros. Luego de la batalla de Pavón donde Buenos Aires retiene la aduana lechera en palabras de su poeta preferido Ascasubi, cuya obra no deja de seguir en todas sus idas y vueltas, se va alejando de la política y se incorpora a la guerra de fronteras donde el indio aparece como un claro enemigo. Sin embargo, al entrar en contacto con la pampa descubre mundos que contrastan con todo lo conocido y va tratando de darle sentido en las palabras al ritmo intermitente de su viento agrio que se va incorporando a su respiración.
Viento Agrio es una nueva mirada sobre el indio pampa que se introduce de a poco en su vida y en su extraordinaria historia de amor: la prematura muerte de su mujer reactiva el choque de fantasmas y le da un tono de pesimista lucidez que contrasta con el optimismo de su generación.
Quisiera que su amor se repita en cada luz y cada sombra, en cada cielo y noche y no las repeticiones de la historia donde va comprobando la sucesiva delegación y reaparición de las facultades extraordinarias contras las que luchó en la política en contrapunto con su historia de amor. Continuar leyendo “Viento Agrio”

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Afuera

Prólogo

por Fernando Reati
Georgia State University
Atlanta, Estados Unidos

Primero, un recuerdo ajeno contado por amigos serbio-croatas: cuando un grupo de refugiados de la ex Yugoslavia llegó a Estados Unidos hace unos años para acogerse a los términos de un asilo negociado por Naciones Unidas tras la guerra que enfrentó a serbios, croatas y bosnios, se los congregó en un centro de recepción donde se procedió a informarles de los lugares de destino que las autoridades habían decidido para ellos en una especie de lotería. Frente a los refugiados expectantes, una funcionaria leía: «Jovanovic a Wichita, Kansas»; «Martinovic a Lincoln, Nebraska»; «Begovic a Macón, Georgia…». Los ahora asilados, que poco tiempo antes eran abogados, carpinteros, médicos o empleados bancarios en Europa, recibían los destinos con un ah… de alivio o decepción según fuera la suerte de cada uno y la posibilidad remota de tener un conocido en el lugar donde pasarían los próximos años de sus vidas, y se dirigían a una mesa a rellenar los formularios que marcarían el inicio de su nueva existencia. Ahora, un recuerdo más personal y cercano: se contaba en Argentina que nuestros abuelos inmigrantes provenientes de Italia, España o Polonia a comienzos del siglo xx, llegaban a los puertos mediterráneos de donde partían los barcos rumbo a la América, y subían a las naves sin tener demasiada idea si el destino era Estados Unidos o Argentina. De este modo, muchas familias quedaron para siempre separadas porque un hijo acabó su vida en el extremo norte y otro en el extremo sur del continente, y recién hoy, en tiempos de Internet y Google, algún descendiente curioso descubre tener un primo lejano en la otra punta del mapa. Continuar leyendo “Afuera”

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