El Formosa. – Luisa Futoransky

Entre sus múltiples acepciones, Formosa es un barco que traslada inmigrantes, una provincia, una promesa, una canción. Siempre en los márgenes, generando poesía con generosidad, la novela de Luisa Futoransky implica también múltiples miradas, maneras de sostener el mundo, dialogarlo y encarnar los muchos nombres que la sensibilidad y la inteligencia, la diversidad de intereses y el talento para cumplir objetivos le vienen destinando.

El Formosa además es una cita con los 60: la mejor flor. La música, la época, la lucidez y el fracaso: porque el éxito es siempre una instancia ajena para el íntimo cabalista que hay en los tantos nombres que domina Luisa Futoransky en El Formosa: Luzdivina, Lagor, La Fuerointerno, Pichi… un estremecedor abanico de primeras personas, sin perder nunca el hilo ni la pasión.

El papel y su futuro. – Claudia Schvartz

El papel y su futuro reúne algunos textos inéditos de Claudia Schvartz y otros, ya aparecidos en libros anteriores como La vida misma, Tránsito es nombre y Eólicas. Varias décadas despliegan su recorrido de escritos que, por azares del destino, esta vez ocupan todo el renglón, como diría Ricardo Zelarayán, para diferenciar poesía y prosa. Cuestiones de ritmo podrían adjudicarse también.

Brujos, espiritistas y vanguardistas: Arlt, Huidobro, Valle Incán. – Fabián Banga

Fabián Banga escribe acertadamente cuando propone el vínculo entre discurso esotérico y el entorno social de los años 1920. Establece los nexos para entablar el auge del espiritismo en el campo literario con el colectivismo autoritario tal como ocurre en las políticas del estado de las primeras décadas del siglo. Y si es cierto que el auge de las ciencias ocultas en los años 1920 y 30 responde a una necesidad general de buscar los hilos comunes que nos designen como comunidad, de descubrir otro modo de contacto que dé orden al universo, también el espiritismo ata cabos entre la materia y la vida interior. Magia y tecnología se cruzan tal como se cruzaron los caminos de Edison con su amiga Blavatsky. Pero para Banga, el esoterismo también se cruza con la operación literaria para desestabilizar el canon literario y repensar la fuerza de lo anacrónico, y alimentar tanto la estética como el pensamiento moderno. Es aquí donde encontramos la útil contribución de este libro. Brujos, espiritistas y vanguardistas de Fabián Banga, es un acerca- miento original a la actividad casi ignorada de los vanguardistas de los años 20. De igual importancia, Arlt, Huidobro y Valle Inclán –escritores canónicos de la vanguardia en lengua hispana– recurren a saberes esotéricos para capturar una ansiedad de la década: la incapacidad del sujeto de vincular el mundo material en que vive con los saberes de otro orden. Hay, como se leerá, debate y polémica. Es hora de volver a los años 20 para repensar la ciencia oculta que es la literatura.

Francine Masiello, Universidad de California, Berkeley