Alto Guiso

Tapa de Alto Guiso

Alto Guiso
poesía matancera contemporánea

Poesia
Alba Murúa, Anahí Celeste Cao, Elizabeth Molver, Gino Bencivenga, Hugo Salerno, José Paredero, María Sueldo Müller, Omar Cao, Patricia Verón, Pedro Chappa, Víctor Cuello

Introducción
Luisa Futoransky

Estudio Histórico
Martin Biaggini

Edición
Fabián Banga

“Mientras se conformaban los nuevos poblados en el partido de La Matanza, incentivados por la instalación de redes ferroviarias, el traslado del Matadero municipal a una zona aledaña, y la masa inmigratoria, la heterogeneidad de la población creó espacios que, por un lado, construyeron la tradición artística y, por otro, permitieron la emergencia de propuestas alternativas. El anarquismo y el socialismo, por un lado, fueron las tendencias con mayor arraigo entre los trabajadores urbanos, no sólo por su capacidad de liderar una corriente conflictiva social, sino por el despliegue de una poderosa red cultural (conformada por la creación de bibliotecas, algunos clubes y centros culturales) abocada a la formación de los obreros, de los inmigrantes y de los desocupados. A medida que las transformaciones sociales, económicas y culturales transcurrían en el país, a nivel local los obreros ferroviarios y sus familias desarrollaron una intensa y dinámica vida social y cultural. En los festivales artísticos que realizaban encontrábamos conferencias, canto, declamación poética, baile familiar, y casi siempre el número central del evento: la representación teatral filodramática.” Martín Biaggini

“Enmarañada tela de araña, viajes hacia el propio pasado donde espacio interno y exterior hacen que se vuelva con un lenguaje detrás del lenguaje, apresado en fragmentos de sueños y pesadillas, en el interlineado de un silencio cómplice y fugaz, eso que para nombrarlo de alguna manera constituye el marco del poema.” Luisa Futoransky

“Border significa frontera, ya que refiere al marco, la línea divisoria. Pero borderland, con el agregado de la palabra land que significa territorio, permite enfatizar y agregar el componente que aclara que de lo que se está hablando no es simplemente de la línea divisoria, sino del territorio en la frontera, el espacio que existe en esa división que por consiguiente no es ni uno ni el otro lado de la frontera. De ahí que la traducción de borderland se aproxima mucho más a “territorio de frontera” (…) Esta construcción teórica podría sernos útil a la hora de intentar entender La Matanza y el conurbano en general, por su constante construcción mnémica basada en el anexo que este territorio implica. Si nuestro país tiene algo cierto es que no es en lo más mínimo federal. La centralización de poder en su capital es obvia. Pero considerar a nuestro territorio un espacio de borderland genera muchas más preguntas que respuestas. ¿Hasta qué punto esta constante transacción cultural con espacios territoriales no habla en realidad de nosotros mismos e ideas que hemos construido en el conurbano? Esto haría que el conurbano en su constante diálogo con el centro se constituya desde su otredad, pero al mismo tiempo ¿no cuestiona la validación de este centro? Si el conurbano es territorio de frontera ¿cuál sería el espacio con el que limita en contraposición a la metrópolis?” Fabián Banga

 

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