Antígona por Ure

Prólogo

Escribir sobre algo tan atractivo e inteligente no resulta fácil, los peligros acechan, la obviedad es el más inocuo. Allí iré.
La versión de Alberto Ure de Antígona de Sófocles con traducción directa del griego, realizada con Elisa Carnelli en 1988, resuena hoy como ayer como eco multiplicador.
Tragedia. Argentina. La casa no está en orden. El cuerpo insepulto de Polinices, sus restos devorados por los perros, nos hablan de otros cuerpos, de otros muertos.
El tratamiento que se le da a los muertos nos arroja de cabeza a la Política, a la Religión, al Teatro, dice Ure, de manera brillante, e indica, en la nota preliminar y en la Carta al Elenco, las claves formales de su búsqueda.
La forma coloquial del lenguaje, lo “bajo”, como sistema defensivo ante lo acartonado de la tradición cultural: “Mandarse a hacer una…”, el tono levente socarrón, le permite luego, bajar, con elegancia, la cita culta de la traducción. Morisquetas del lenguaje, afirmación de la diferencia. Instalando con claridad que no habrá ingenuidad alguna.
Asocia la tarea, la que se “manda a hacer”, con meterse en un túnel, pero un túnel amplio, con varias salidas, posibilitador. Y lo diferencia del laberinto “que se regodea en desorientar a quienes lo recorren”. Sabe, por experiencia, por talento, que el problema no pasa únicamente por el texto, sino por sus manipulaciones. Por eso ironiza sobre los leguajes, abstractos, crípticos.
Se tratará de un vínculo de un nivel de apasionamiento y riesgo, extremos.
En la carta al elenco, extraordinarios comentarios de Dirección cuando reflexiona sobre lo inacabado, la necesidad de nuevos ensayos, el señalamiento sobre la interioridad (acompañado por el ejemplo Pacino en El Padrino), el peligro, para lo trágico de lo sicológico, la necesidad de encontrar el “vértigo”, el análisis de las fuerzas propias, etc. Se trata de dos escritos de pequeño formato pero con tal condensación de ideas, que se nos tornan incandescentes. Queman.
Luego los Cuadernos de Ensayo de Adriana Genta y Cristina Banegas, imposible capturar la innumerable serie de imágenes, asociaciones, poéticas, teatrales, personales. Hay allí una expresión de voluntad amorosa hacia el Teatro, una inteligencia de Actuación y una lealtad absoluta al encuentro con la Dirección.
Banegas y Genta. Antígona e Ismene tratando de convertir lo sucedido en experiencia. Actuando. Es la creencia la que está en juego. Es hacer creer.
Exhumar esa tragedia, hacerla circular por entre levantamientos carapintadas, golpes de mercado, híper inflación, es la respuesta a las ideas de consenso y pacto como garantes de funcionamiento social político-cultural.
La casa no está en orden nos dice Antígona. Tragedia Argentina nos dice el Comando Cultural cartonero Báez.

Con admiración y respeto,
Bartís

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